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El Nacional-Sindicalismo como vía hacia la reconstrucción de una sociedad orgánica.
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Enviado por Jose_Centuria hace 17 meses, 1 semana, 5 días, 3 horas
Una sociedad puede articularse según dos modelos opuestos. El modelo de las sociedades tradicionales es el modelo orgánico, en el cual la sociedad se articula en torno a una serie de comunidades naturales jerarquizadas. La más elemental de estas comunidades naturales es la familia, compuesta por un hombre, una mujer y su progenie, más allá está el clan, el pueblo o municipio etc. En las sociedades orgánicas, el Estado es una emanación de dicha estructura orgánica de la sociedad, una encarnación de lo que los griegos llamaban "etnos" o los romanos "natio". La propia palabra "nación" está relacionada con el vocablo "nacer", lo cual hace una referencia explícita al origen orgánico y biológico de dicha entidad. Según la concepción orgánica es la nación la que crea el Estado y por lo tanto dicho estado debe estar al servicio del pueblo que lo ha creado. En contraposición a la sociedad orgánica están las sociedades mecánicas modernas en las que vivimos actualmente. En estas sociedades el concepto de "nación" ha sido completamente invertido para tomar el significado del "estado nación" de la revolución francesa. En este modelo liberal y jacobino, la nación es una creación del Estado y es el pueblo el que está al servicio del Estado. Los antiguos griegos ya eran conscientes de la diferencia esencial entre estos dos modelos de sociedad. Para los griegos, lo que constituía el enlace que mantenía la cohesión social era la "filia", la relación de proximidad que existía entre los ciudadanos. En las polis griegas la ciudadanía de la polis implicaba una relación carnal con el resto de los ciudadanos de la polis, por lo tanto el derecho de suelo era impensable. En contraposición al modelo griego de Estado, los griegos distinguían lo que ellos llamaban "despotismos orientales", en los que una masa multiétnica de súbditos estaba aglutinada en una misma entidad política en virtud de su sumisión a un déspota, es decir, al Estado. En este caso el Estado no emanaba de la comunidad sino que la comunidad era creada artificialmente por el Estado. Las guerras médicas fueron una defensa del modelo orgánico griego contra el modelo despótico oriental representado por el Imperio Persa. Los estados liberales actuales son nuevas versiones del despotismo oriental. En ellos las comunidades naturales intermediarias están siendo destruidas. Las relaciones sociales orgánicas son sustituidas por relaciones directas entre el individuo y el Estado. La promoción liberal del individualismo no es más que una coartada para que los individuos se encuentren solos frente al Estado y sólo tengan que responder ante el Estado. La familia en una sociedad liberal deja de ser una necesidad para convertirse en un estorbo. En una sociedad individualista liberal, el individuo paga impuestos al Estado durante su vida laboral y recibe una pensión (mísera) del Estado al jubilarse. En las sociedades orgánicas tradicionales ese dinero que ahora va para el Estado se invertía en el cuidado de los hijos, los cuales, de manera natural devolverían esos cuidados a los padres durante su vejez. En el estado moderno liberal los individuos son sólo productores y consumidores, por lo tanto entidades indiferenciadas e intercambiables unas por otras. Estos productores trabajan para mantener al Estado, no para mantener su propia existencia, como en las sociedades orgánicas. En una sociedad orgánica la desaparición física del pueblo que la sostiene es el mal absoluto y la desaparición del pueblo acarrea necesariamente la desaparición del Estado, ya que éste emana de aquél. Sin embargo en una sociedad mecánica liberal, la desaparición del pueblo no supone ningún problema, ya que para el Estado liberal no hay pueblo sino sólo individuos que pueden ser sustituidos por otros individuos mediante la inmigración. Esta es la base ideológica que subyace tras los argumentos enconomicistas en pro de la inmigración. Los inmigrantes son necesarios para mantener la economía funcionando porque los españoles no tienen hijos. Por lo tanto el mal absoluto no es que los españoles desaparezcan sino que la economía deje de funcionar. Una total inversión de los valores tradicionales. El Estado nacional-sindicalista que defiende la Falange es un estado orgánico en el que la familia, el municipio, el gremio etc. vuelvan a tener el valor central que tenían en las sociedades orgánicas. En nuestro Estado, el trabajo no es un medio para mantener funcionando la economía, sino una forma de garantizar el sustento de la comunidad. En el estado nacional-sindicalista lo que interesa es el bien del pueblo, no el bien del Estado.

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